Bilbainos

Os presento un bollo típico granaino, si, granaino, que no os engañe el nombre. 





El caso es que no se conoce la procedencia exacta pero es un dulce simbólico de Granada que consiguió mucha fama el siglo pasado (si no antes) pero hoy muy añorado por mayores ya que apenas se comercializa y algunas pastelerías solo lo hacen por encargo. 
Es un dulce muy fácil de hacer, de sabor delicioso y miga algo compacta pero blandita... una verdadera delicia. No tiene nada que ver con los bollos de mantequilla de Bilbao, no se parecen en nada y si lo hacéis vereis que es algo único.
Esta receta me la ha pasado un conocido que trabajó por mucho tiempo en un obrador que abastecía muchas cafeterías de Granada y aunque las cantidades eran demasiado grandes he procurado sacar la proporción adecuada.
Cuando niña solía comerlos cuando íbamos la familia a merendar al famoso Café Suizo, símbolo arquitectónico granadino que arrastra mucha historia. Podéis ver el reportaje tan completo, aunque breve, que hizo José Sánchez Montes y que publicó Desgranavideos al final de este post. 


Bilbaínos

Ingredientes:

  • 50 gr de aceite de girasol,
  • la ralladura de 1 limón,
  • 125 gr de azúcar,
  • 250 gr de leche,
  • 1 sobre de levadura química,
  • una pizca de colorante alimenticio,
  • 375 gr de Harina de repostería,
  • Azúcar para poner por encima.

Elaboración:

Se pone en un bol el aceite y se van incorporando los demás ingredientes menos la harina.


Se va añadiendo la harina y mezclandolo todo bien hasta tener una masa consistente pero blandita, apropiada para usar con la manga pastelera y que fluya bien, mas o menos como la de un bizcocho.


En una bandeja de horno con papel de hornear se va echando la masa dejando mucho sitio entre unos y otros ya que se infla mucho. En una bandeja normal es ideal poner solo 4 para que al expandir no se peguen entre si.


Se le pone azúcar por encima.
Se hornea a 180º C entre 10 y 15 minutos, dependerá del horno que necesite mas o menos tiempo, lo ideal es fijarse y cuando empiecen a dorarse los filos ya está.


Se dejan enfriar y en un desayuno o meriendas es un manjar. Me salieron 8 grandecitos y 6 pequeños algo más dorados pero igual de ricos, eso al gusto.








No dejéis de ver este vídeo de lo que fue el Café Suizo de Granada, donde comí los mejores bilbaínos del mundo, pinchando AQUÍ.







  

CONVERSAciÓN

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